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7 ago. 2016

Vengas cuando vengas

Tengo ganas de que llegues.
Ganas de cogerte de la mano y robarte algún que otro beso
mientras nos perdemos por calles sin nombres,
porque qué más da por dónde sea, si yo sigo tu camino.

El de tu espalda,
por las mañanas al despertarme,
ese que deriva en tu cuello
y acaba en tu boca.

Tengo ganas de que llegues
y me desnudes con tu mirada.
Me quites la ropa
y me destapes un poquito el alma.
Pero también me tapes todo este frío de verano,
que huele a pesadilla
y atormenta.

Tengo ganas de noches contigo,
ganas de perderme en tus ojos
y también en tus curvas.
En todas.

Tengo ganas de sonrisas,
y también de aquellas entre beso y beso.
Ganas de caricias,
de esas que duran incluso después del roce.
Ganas de morderte y también tu hombro,
y cada recoveco de tu cuerpo.

Tengo ganas de esa paz que me transmites,
de esos momentos y que se pare el tiempo,
contigo.

Tengo ganas de conversaciones,
sin distancias.
Ganas de decirte todo
lo que no me atrevo a decirte.

Tengo ganas,
de ti.

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