Que qué has hecho, me preguntas con la boca pequeña. Nada, no has hecho nada. Y justamente ese es el problema. Ni una pregunta sincera, ni una preocupación, ni un cómo estás, ni una felicitación oportuna, ni si quiera un hola, un pequeño saludo. Nada.
Cuando te quieras dar cuenta, todo habrá cambiado. Porque no siempre voy a estar ahí para escucharte, para entenderte y para lo de siempre. No te confundas, no me pesa. Si siempre he estado ahí es porque realmente así lo he querido y porque eso hago con la gente que me importa.
Tampoco estoy buscando un gracias ni nada por el estilo porque "dar para recibir no es dar sino pedir".
Crees que quién está a tu lado lo estará siempre, esperándote, con los brazos abiertos y en cierto modo, es así. La gente que realmente vale la pena, la gente que tiene sentimientos sinceros sí.
Pero sabes, si no te preocupas por cultivar esos sentimientos, ¿Qué esperas?.
Yo me cansé de pelearme, de discutir por lo de siempre. No pienso sacarte más este tema que se va a la deriva. Ahora me resigno a escribir al papel, ésta decepción tan grande que tengo contigo.
Realmente, no pensé que eras así.
Y eso, me duele.
Deseo con todas mis ganas que te llegue el día en que estés sola si es que te llega. Realmente sola, para que te des cuenta de lo que un día tuviste y que por tu egoísmo, por tu egocentrismo en centrarte en gente que no le importabas y en identidades inventadas, lo perdiste.
Y que llores, como los que lloramos por ti. Será entonces cuando te lamentarás por no haberlo sabido valorar. Querrás recuperar el tiempo perdido y que todo sea como antes, pero mi hombro no estará ahí como siempre.
Suena egoísta y algo cruel, lo sé pero "no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde".
Mientras tanto, ve con dios.
Tampoco esperes que me crea tres o cuatro palabras bonitas porque escribir sabemos todos. Es bonito leer que te quieren, que eres importante para alguien pero de qué vale eso si con la actitud contradices todo lo anterior. Demostrar es importante.
Las amistades, al igual que las plantas, hay que cuidarlas, querida mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario