Cuántas veces habré escuchado que os voy a arruinar la vida. Y cuántas más lo has dicho para hacer daño y realmente pensarlo. ¿Cuántas? Cuántas habré escuchado que os avergonzáis de mi. ¿Cuántas que no me quieres? Cuántas que ojalá me muriera.
¡Cuántos "eso lo dije sin pensar"! Y me río de los no pensar.
Sí, tengo mucho genio. Quizá demasiado y a veces se me va de las manos pero también es verdad que genio, tenemos todos. Pero... ¿y la maldad? Eso no entra en mis planes de no suicido.
Estoy cansada, cansada hasta un punto agotador, son muchos años ya aguantando lo mismo. Haciendo de frontón de caras largas por factores externos, de discusiones por todo, de peleas siendo o no la protagonista. Llorándole a la almohada noche sí y noche también por lo que ocurre aquí. Forzando la risa a la mañana siguiente para que todo estuviera bien, para que todo esté bien. Llenando los "¿cómo estás?" de bienes sin sinceridad. Y así con todo. La cantidad de tonterías que digo y hago al día no es más que mal estar acumulado por no poder sacarlo. Ni contarlo. Por vergüenza de cómo soy, de lo que vivo.Y así, año tras año. Hasta convertirse en monotonía.
Lloro de rabia, de tristeza, de pena. O yo qué sé. Ya no sé por lo que lloro o si realmente es un cúmulo de todo. Pero quiero irme de aquí y últimamente más que nunca porque me ahogo y se me ha olvidado eso de nadar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario