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9 dic 2013

Está la puerta medio abierta, no pase.

Lo intento, de verdad que lo intento, pero una gota, una simple gota, es suficiente para que esté lleno. Fisuras que se van abriendo, poco a poco.
Detesto la sensación de que nada resbale, de ser vulnerable, de que todo quede ahí, impregnado. Todo lo anhelado, el olor, el dolor, el amor, las sensaciones, los reproches, los enfados...

Y se rompe, sabes, se rompe.

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