Sabes, te echo de menos. A ti, sí. A tu persona.
Ya no solo porque estés lejos o porque a penas nos veamos. Sino, echo de menos esas cosas que eran tan especiales para mi y que poco a poco se van esfumando como el humo de un cigarro, como las ilusiones a través del tiempo.
Echo de menos esas conversaciones nocturnas llenas de sentimientos, esa confianza que me agarraba y me decía: "tranquila, no pasa nada".
Esos abrazos llenos de cariño, esos "¿cómo estás?" no comprometidos, ese interés.
La paz que me dabas, la ilusión por volver a verte se pierde.
Echo de menos no echarte en falta, ser una desconocida no tan "des-" para ti.
No estar desnuda de sentimientos para fuera, tan inerte y vulnerable.
Sentirme especial, no una más.
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