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20 may 2012

No recuerdo con exactitud como fue el punto final.
Un desayuno, un almuerzo, una cena.
Tal vez fue la monotonía, la que invadió nuestros días.
Esos días llenos de alegrías,
de caricias, de besos y abrazos.
Y que ahora son más que cenizas.

Un combustible demasiado potente,
recuerdos cargados de dinamita, que estallaron
en un abrir y cerrar de ojos.

Una espina clavada en el corazón.
Que ahora se esfuma, junto con la vida,
mi vida.
La que te entregué y se te olvidó devolver.

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