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9 mar 2025

Un tenue pestañeo que me haga volar hacia mí

No pueden ser más indiscretos estos gritos silenciosos.
Descarados.

No hay nadie que escuche al otro lado,
nadie que comprenda
nadie que respire la rabia de esta furia desmedida. 

Nadie que quiera leer entre líneas,
que se haya preguntado el por qué. 

Mi falta de respiración,
los excesos desmedidos en noches desesperadas.
Y en días.

Completamente sola.
Un vaho en una noche congelada.

Siendo yo y mis circunstancias,
náufraga de lo que seré y de lo que fui,
proyecto de nada. 

El silencio me atormenta,
me chilla,
me expulsa. 

Y callo de nuevo,
todas estas tormentas en mi compañía.
Y nada más.

Anhelando un mar que me guíe,
una mirada que me haga volar,
un abrazo que me caliente,
un algo que me haga perderme en esta sombra
que hace ya tiempo que no distingo. 

Anhelando, 
como siempre.

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