Quema, arde, el abismo del fuego de tus dedos en mi piel. Me abruma. Y la razón se ahoga entre tanto humo. Escalofríos.
Duele cada cicatriz, cada rincón, cada recoveco. Me apaga la fragancia del recuerdo.
Tú y yo ya no somos nosotras pero seguimos conjugándonos en el mismo sitio al que acudo cuando tengo frío.
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