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11 abr. 2017

Kaos, segunda parte

De mis mierdas aleatorias.

Ser fuego también quema
y no hay tanta ceniza que tape este vacío.

Que pintan de negro los días azules,
y yo qué sé cómo me siento.

La pena no mata pero qué difícil no ahogarse entre tanta
cuando el peso de los pensamientos te hunde,
aún habiendo estado en casi lo más pleno.

Y no hay nada,
ni un abrazo de despedida,
ni un momento adecuado.
Ya sabes,
nunca fue el momento.

Somos un conjunto de pequeñas cicatrices
entorno a una más grande
que intenta sanarse constantemente.

Pero se descose,
con la llegada, la marcha
la huida.
Y supura todo ese miedo escondido
a golpe de lágrima.

El miedo a ser insuficiente,
no se puede vivir con miedo pero terminas acostumbrándote
a ese umbral de dolor que supone el no ser más,
el no ser suficiente.
Entre otros.

Y al final te come,
y llevas razón.


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