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29 ago. 2016

Dejar de imaginar

Imagino que no se puede estar bien tanto tiempo,
que tienen que venir borrascas sin ser esperadas
y saber aguantarlas,
por eso de que después de la tormenta,
siempre llega la calma.

Imagino que la pena tiene que llegar
en algún momento,
para saber con certeza que la alegría existe
y es real.

Como cuando sé que estás
y no nos importa nada más.
Cuando es difícil desnudarse de verdad
y a mí, ya no me queda ropa.
Como si estando contigo,
me hubiera quedado algo.
Más que un te quiero mudo,
entre miradas.

Y la tristeza aparece,
con toda esta impotencia de haberme quedado seca,
aun estando inundada de miedo.
El miedo duele,
el miedo ahoga
y lleva tu nombre.

Imagino que van de la mano,
tristeza y alegría
y sin robarse ningún beso,
para dejarnos la piel,
abandonarnos en lo más profundo
y poder así, seguir viviendo.
Más vivos,
más fuertes.

Que yo te robaría mil besos,
para combatir este infierno,
que es estar sin ti, cada día.

Imagino que no hay tristeza sin felicidad
y pena sin alegría.
Como tampoco hay una conjugación
exacta de nosotras ahora mismo.

Aunque me gustarían todas,
para dejar de imaginar y vivirte en presente,
tu corazón roto y el mío,
siendo, los dos.
Las dos.
Con esa magia tan característica
que tiene lo inolvidable.


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