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23 dic. 2015

Tal vez, te quise.

En noches cálidas, en baños largos, bajo la luz del atardecer.
En una primavera joven, con paso acelerado hasta la autodestrucción.
Entre violetas, malvas y naranjas.
Con dos o tres copas de más.
Entre tantas personas que pasan y se van...
Tal vez, te quise.

Que llenaste hasta mi último límite de ganas.
Y casi me quedo sin capacidad para ver la realidad,
entre tanta mirada inocente y risa desafortunada.
Por eso, tal vez te quise.

Que lo absurdo me abofeteó la ilusión.
Y que todo eso, de dejarnos querer, se echó a perder.
Que hoy, ya no es un ayer. Ni hace dos meses, un mañana.
Que no todo ha cambiado desde que decidiste seguir el guión, de todo eso que te han impuesto, otros besos, otras historias, otra galaxia en medio de nuestro universo.
Pero por esa fragmentación del espacio tiempo, tal vez te quise.

Que tus ganas, tu ilusión, tu capacidad de llenar el alma hasta el último recoveco,
tus preguntas, tu querer saber... es algo que no he encontrado,
sin buscarlo,
como todas esas cosas que merecen la pena,
entre mil sábanas.
Cada noche, con cada nueva incógnita despejada.

Por eso, tal vez te quise.

Tal vez, no.
No, no te quise.   

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