Aunque no lo sepas,
tengo un as de picas,
esperando en la mesilla de noche,
por si llegas con prisas,
y que se parece mucho a tu voz,
cuando me dices que tienes un mal día.
Y entonces,
el as de corazones,
lo eclipsa,
con todas las ganas de acariciarte los miedos,
frotarte las mejillas
y acompañarte en los nuevos vuelos.
Mientras te susurro,
que todo pasa
y todo queda
Así que, respira.
Y no dejes de respirarme.
Tampoco sabes,
que no tengo un as de tréboles,
para poder llamar suerte
a que quisieras saltar conmigo
y con todas mis profundidades,
cada noche,
al vacío.
Que yo te los llenaré de motivos,
aunque no lo tengas muy claro.
Como tampoco sabes,
que tengo un as de diamantes,
que es tu magia clavada por las noches,
en cada sueño.
Llenando cada baraja,
de ganas de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario