No sé si es el tiempo,
que nos triangula irónicamente
como puntos en el plano.
Deseando crear geometría elíptica
con el roce de nuestros cuerpos.
O la combinatoria,
que es el dado cargado de tu sonrisa,
de todas las posibles variables
de la primera persona del plural.
Pudiera ser,
que toda esta teoría
no asocie
igualdades entre nosotras
o que las variedades algebraicas
jugasen con las dos
sin advertirlo.
Lo único que sé,
es que para los días que no estás aquí,
tiendo a infinito
y es que,
me faltan matemáticas
para limitar todas mis ganas.
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