Google+

1 ago 2015

Llámalo x, y, z. O lo que tú quieras.

Aceptar excusas de no verte,
emborronadas en papeles
llenos de incertidumbres.

Declarar la guerra a los suspiros,
que llenan de aire,
cada ilusión.

Perderse entre positivos y negativos,
con la idea de perseverancia
más ingrata del mundo.
Y no con tu sonrisa,
ni en tu mirada.

Aprender a dejar de escribir
cuentos sin historias,
que declaran a voces
las ganas de verte.

Y seguir en la cúspide
de todas las circunstancias que forman un todo,
a partir de un nada.
Que calientan cada tristeza,
a este lado de la cama.

Las incógnitas tampoco son de mi agrado, pero la magia está en ir descubriéndolas,
detrás de cada paréntesis lleno de profundidad.

No hay comentarios: