De la paradoja del tiempo en 2 noches sin dos besos de despedida.
Entre caminos propios
del querer perderme en tu centro,
tocar tu boca,
llenarte de prosas cada bolsillo,
de abrazos tuyos.
Y a la vez, no.
Amarga y dulce contradicción
del pensar que no sea el momento,
con llegada a la estación del absurdo,
de que no hay momento adecuado
para ciertos quizás.
Y divagar pues,
entre vagones cargados
de posibles historias que se quedan sin escribir,
de dagas que se clavan en cada rincón,
de ilusiones complementadas con desilusiones,
de alegría de la mano de tristeza,
de conjugaciones del nosotras,
sin ser yo misma el yo del "tú y yo".
Y de todo eso,
bueno, malo,
amargo, dulce,
agrio,
que se espera o desea
y no se sabe en qué parada llegará.
Si es que lo hace.
Ojalá me faltasen palabras para describirte
y fuera porque a ti, te sobrasen suspiros para callarme la boca.
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