Algo bonito que llegó, llenó, después de un vacío.
Aferrarse a unas pocas casualidades fundando sobre ella la existencia.
La de tenernos, la de pensarnos.
O la de pensarte.
O qué sé yo cuál será el término exacto.
La de pensar,
cuando las palabras tenían sentido,
cuando pensaba en futuros próximos,
perdiéndome en ti.
Y conjugado también,
perdiéndonos.
Y fui más mía que nunca,
volando sobre cada gota de agua
que sabe a vino amargo.
Pensar,
en todo lo que podríamos haber sido
y dejarnos de sernos.
Tan de repente,
tan dejadas llevar por el miedo,
por no ser el momento exacto.
Como si lo hubiera.
Y aquí estamos,
esnifando las ganas,
soñándonos con los ojos abiertos,
dejándonos escapar.
"No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas."
No hay comentarios:
Publicar un comentario