Conozcámonos en primavera.
Hablemos.
Que cada momento, sea nuestro.
Riámonos hasta que nos duela
cada carcajada.
Mirémonos.
Abracémonos.
Bebamos.
Y volvamos a hablar.
Hagamos el verano en la habitación
entre suspiros,
besos y jadeos.
Quitémonos la ropa,
y volvamos a abrazarnos,
contemplemos el llegar del otoño.
Construyamos algo,
tan fuerte,
tan sólido,
con tanta ilusión
que aguante todo el invierno.
Y volvamos a continuar.
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