Llueve,
tan dulce que hace daño
y pienso en ti.
Llueve,
y ni si quiera lo escucho
la melodía me envuelve.
Llueve,
y cada gota sabe a vino amargo
deslizándose por mi garganta.
Llueve,
y como en las calles
cada gota impacta sobre mi superficie
aún sin hacerlo.
Llueve,
la humedad me envuelve
y me estoy volviendo loca.
Llueve,
la nostalgia vuelve
y me apetece dejarme fluir
entre acordes,
caer incoscientemente.
Llueve,
y los surcos se inundan
estoy ebria de sensaciones
y carencias de ganas
desperdiciadas.
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