Disculpa mi atrevimiento si te digo que la música que sale de mi guitarra me recuerda a ti. Que los acordes cambian por tu nombre. Que los puentes no son colgantes si no los hacemos colgantes. Que la poesía sigue siendo poesía siempre, pero que cobra sentido cuando sale de tus besos, en forma de versos. Que siempre hay un punto límite, en la cumbre más espantosa y lejana de tus montañas, que separa la locura de la más locura. Que la playa de noche tiene su encanto, pero no sabes cuanto más lo tiene contigo al lado. Que la Luna llena ilumina los caminos vacíos de luces pero tú, con tu sonrisa alumbras calles abarrotadas.
Disculpa si me repito, si no te digo nada nuevo.
Disculpa si no me alegro cuando compartes momentos parecidos con otras personas, haciendo una burda imitación de los vividos conmigo.
Disculpa si te digo, que reviento si no te digo todo lo que tengo que decirte.
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