20 oct 2014
Tocada.
Eres todo eso que me señala con el dedo por las calles que llevan tu perfume, que sólo saben gritarme lo que no sé olvidar, que te echo de menos. Pero el tiempo corre, los minutos de mi reloj, los del tuyo. Vuelan. Y tú nunca tienes tiempo para mí. Todo lo que me dejas hoy es tu falta. Mis faltas de ganas. De tiempo, de ganas de nuevo. De eso que te hace reír y no parar. De eso, ya no me queda apetito. Ni sonrisas. Y la fábrica de ilusiones, estalló con un lamento de las mariposas en el estómago, que no podían respirar más. Esas mismas que tú creaste. Y sin querer, destruyes. Eres el tiempo de morfina que no cura, y ni si quiera hace que duela menos. Produciendo un efecto alterno, contrario, complementario. Los suspiros nocturnos que llevan tu nombre, la rabia con la que escribo y con la que pienso, los dolores de cuando vuelves. Las estaciones y los cambios de temperaturas. El desastre de mi persona cuando te vas. El admitir que no tiene arreglo, el acarrear con las consecuencias de esos juegos experimentales... Todo eso eres.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario