Contaría tus lunares mientras te espero, recordándolos uno a uno, por tu espalda, por tu cintura, sobre tu piel. Dibujando un firmamento. Y en garantía, te dejo mis besos sobre la comisura de tus labios, por si me pierdo en tu galaxia. Y que no te extrañe si lo hago, porque prefiero colarme cada noche en tu cama, bajo tu ropa, entre tu piel y tu alma que en cualquier otro lugar del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario