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21 ene 2014

Análisis matecaótico IV

Si me dijeran ahora mismo de definir una sucesión monótona lo único que podría decir es la palabra sentimientos. Los míos. Esos tan monótonos que llevo teniendo desde que mis noches empezaron a converger. A converger a nada

A diverger. 
Y de verdad que intento borrar estos términos para convertirlos de una vez por todas en cero, el problema es que no encuentro una goma que pueda con ellos. Son tan fuertes, que es como si los hubieran escrito con punzón. 
Claro está que tampoco ayuda el hecho de que se vayan añadiendo cada vez más desechos, todo un caos. 

Es la sucesión de nunca acabar.
Y yo quizá, necesito que acabe.


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