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16 dic 2013

Otra vez, noches.

Sabes, anoche lloré. Por ti, lloré.
Eran lágrimas llenas de coraje y tristeza lo que corría por mis mejillas. Incontrolables, sabes.
Amargas como ellas solas, como toda la historia que hay detrás. Historia o historias, que hablan por sí solas.
Y es que, no pude más. Ese nudo explotó. La sangre me hervía y el corazón se salía de sus latidos habituales y a pesar de esto, escalofríos eran los que recorrían mi cuerpo. ¡Qué ironía!
Era frío, un extraño frío lo que se palpaba en el ambiente, mezclado de soledad. Esa amiga que tan presente ha estado en mi vida y que ahora, poco a poco vuelve.

No puedo decir más de anoche, pues todo se resume en una llamada temprana de reproches, lujurias de mentiras, y un montón de equívocos pensamientos.

No quiero imaginar cómo será esta noche.

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