Para recordar otras noches en los que la distancia más larga era la separación de tu cuerpo y el mío en la parte trasera del coche.
Esas noches, en las que las palabras sobraban y los sentimientos afloraban como sin nada. Caricias y muchas más caricias. Acompañadas de besos. Tiernos besos que salían de tu boca. Tu piel fina como la seda, tu oreja de susurros. Esas cosas, que me vuelven tan loca.
Parábamos el tiempo con solo mirarnos, con solo un abrazo. Abrazo silencioso, sin medir palabra.
Ven, hagamos que las palabras sobren y nos falte el aire.
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