Estás en todos lados.
En el corcho de mi cuarto, en los besos que doy al aire, en la cajetilla de tabaco. En las notas que salen de la guitarra. Y es que, tengo que decirte, que pierdo la cabeza contigo, que estás en mis pensamientos, en los escritos, en los sentimientos. Y es que no hago otra cosa que pensarte, que ya no sé lo que digo, lo que hago ni lo que te escribo.
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