Se tapaba como si no hubiera mañana, no quería mañana. Cerraba los ojos, como cada noche. Deseaba profundamente ahogarse en lo más profundo de sus pensamientos. En el abismo de sus sentimientos. Que ninguna tormenta le despertara. Que nada le despertara, quería ser náufraga de si misma, en un mar de nada. Donde se pierden las almas, allí, en eso que no se conoce. En lo más allá. En el miedo de todo ser humano, en lo que no tiene remedio.
Quería simplemente, no despertar.
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