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23 jun 2012

No presencia, esencia.

Los días cortos, el tiempo, las noches largas. 
Noches largas, en vela. Despierta, parpadeaba.
Sin extrañarse sentir que alguien velaba sus sueños, acostumbrada.
Se había acostumbrado, y lo aceptaba.
Aceptaba que aquella extraña sensación real, aparecía y desaparecía.
En esencia, no en presencia.

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