Los días cortos, el tiempo, las noches largas.
Noches largas, en vela. Despierta, parpadeaba.
Sin extrañarse sentir que alguien velaba sus sueños, acostumbrada.
Se había acostumbrado, y lo aceptaba.
Aceptaba que aquella extraña sensación real, aparecía y desaparecía.
En esencia, no en presencia.
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