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16 mar 2012

Recuerdo que no se veía el sol, solo la lúgubre calle, es más creo que me acostumbré al nublado.
Al nublado de los días, al nublado de mi habitación, de mi vista, a mi propio nublado.
Veía como las muchachas se perdían en los brazos  de los muchachos, todas ellas con pícaras sonrisas. Detrás de estas personas, mentes sucias que recreaban las malvadas artimañas para llevárselas a la cama. A la cama, para tirárselas y luego tirarlas. Tirarlas a la basura. Como cual pañuelo.
Porque ese es el verdadero significado de todo, usar y tirar ¿no?

Si os soy sincera vi muchas cosas desde esa habitación en mis días de ausencia, cosas implícitas y explícitas.
Tal vez porque la soledad me llenaba, pero eso no es algo nuevo.

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