Las cosas no son como era. En todos los aspectos.
Los señores, ya no son señores, son hombres. Los señoritos, niños. Ya no se lleva el bigote retocado, ni los sombreros y ni mucho menos se fuman puros o tabaco en pipa. Los más románticos no escriben a sus novias, a sus mujeres, a sus amadas, ni si quiera a su amor platónico. Los poetas de verdad hace mucho que se fueron, se los llevó la guerra, el tiempo, la sociedad, los matamos entre todos.
Las señoras... señoras se quedan.
El amor era de verdad, con el mismo número de mentiras tal vez, pero se sentía. El que lo sentía. Pero sobre todo, se sabía el significado de los verbos amar, adorar, querer.
Pero igual, todo lo anterior es pasado y no hay vuelta atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario