Que yo sé, que las palabras, al igual que las despedidas, se las lleva el viento. Que, o bien son el comienzo de un fin, o el comienzo de algo nuevo. Cuando esto ocurre, llega la esperanza. La esperanza por no olvidar, pero sobre todo, la esperanza porque vuelve a ocurrir y ahí es cuando entra el deseo. El deseo porque ocurra, pero mucho más intenso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario