Y allí esperaba, junto al butacón donde solían compartir momentos juntos.
Esperaba, tal vez en vano, pero lo hacía.
Sin embargo todo no era igual que antes, a pesar de que cada mueble, cada objeto seguía donde siempre, faltaba algo...faltaba el café mañanero, las risas, los besos, los abrazos, y todos los hechos que antes llenaban de felicidad sus días.
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