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14 ago 2011

Había menos espacio en aquel colchón inmenso que tanto tiempo estuvo esperándole.
Menos espacio, sí. La larga espera había terminado, tantos días, tantas noches pensando en cuando se encontrarían, sin saber que lo haría, había llegado a pensar que la espera era en vano.
 Pero no, se confundió. Y estaba contenta de haberlo hecho, contenta de haberse confundido.

Y allí estaban, dos cuerpos confundidos. Dos cuerpos, dos mentes, dos personas que se habían estado esperando tanto tiempo. 
Allí, en una habitación, por fin juntas.


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