Menos espacio, sí. La larga espera había terminado, tantos días, tantas noches pensando en cuando se encontrarían, sin saber que lo haría, había llegado a pensar que la espera era en vano.
Pero no, se confundió. Y estaba contenta de haberlo hecho, contenta de haberse confundido.
Y allí estaban, dos cuerpos confundidos. Dos cuerpos, dos mentes, dos personas que se habían estado esperando tanto tiempo.
Allí, en una habitación, por fin juntas.
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