No sé si será la falta de sueño de esta noche o lo mal que he dormido, pero he empezado el día con tendencia a la autodestrucción masiva y esta vez sin querer.
Y es que, no es justo todo esto. Las mariposas del estómago han decidido volver a revolotear con sus finas y afiladas alas cada vez que te veo. Sé que hay cosas que no pueden ser, que por mucho que intentemos modificarlas perderían el sentido, la esencia. No pueden ser y punto, como dejarte marchar. Y es que, no vi la hora de ponerle freno a eso de quererte. Culpa mía lo sé, por ilusionarme, por quedarme sin aire entre las cuatro paredes contigo. A destiempo, sin distancia ni kilómetros, te quiero. Más allá de lo que tú viste y verás.
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