Al fin y al cabo, el ser humano, como animal, también es egoísta por naturaleza. El bien propio es lo único que importa, el ''yo, yo'' antes que nada, avasallar con todo y con todos, para alcanzar lo que uno se propone. Da asco, ese camino da realmente asco.
No digo que haya que vivir por y para los demás, pero sí tener en cuenta que no se es la única persona que vive en el planeta, ni la que tiene sentimientos ni necesidades.
Estoy asqueada de las actitudes de lo que me rodea, me atrevo a decir que el radiador que tengo al lado irradia mucho más calor que muchos de vosotros, porque estáis apagados.
Apagados en vosotros mismos, en el ''yo'' personal. Tan personal que os olvidáis de la vida, y no de la vuestra, sino de la vida que tenéis alrededor.
A veces está bien parar a pensar qué cojones estáis haciendo,
que cojones estoy haciendo.
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