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20 nov 2012

Y no entiendo por qué, sabes.


Con la máxima amplitud de movimiento que se puede tener, con gracia o sin ella. No sé lo que era, las cuerdas de la guitarra o su sonido, dulce, delicado. Desconocido en ese momento, algo nuevo pero parecido a algo ya existente. Llámalo magia, brisa o algo impresionante, verdaderamente impresionante y con una capacidad suprema de atracción.  Y me ordenaba ir. Ven, me repetía una y otra vez. 
Y me atrapaste, me llevabas, mis pasos, mis movimientos, y más tarde la respiración. Algo complicado de hacer pero fácil en tus manos. Dejándome llevar hasta límites indeterminados, siento que desaparezco por un instante, me hundo en la melodía de mis pensamientos, de mis opiniones y opciones, y me fundo en la melodía aterciopelada y en tu piel. 

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