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1 may 2012

Me dejabas con tan solo la mirada en ropa interior. Contemplando cada curva de mi cuerpo como si anatomía estudiases, como si de patrimonios de la humanidad se tratasen.
Y aún estando vestidos, me regalabas orgasmos. Cuando la ropa tocaba su fin, el suelo, podías hacerme llegar a tocar el cielo, en tiempo récord y sin tener que calcular las siguientes caricias. 

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