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15 abr 2012

Si pudieras hacer una última cosa. Sigue existiendo.
Así seguirá siendo mía la fracción que me dejaste en aquellos años, en aquel último día.
Y eso es lo que será eterno.
Más que las noches entre sábanas, más que nuestros jadeos nocturnos. Más que nunca.
Te soñé, te quise, te adoré, te ansié.

Hablabas de huir, de escaparnos. Pero ya no puede ser, pasaron muchas lunas llenas desde aquella vez, tanto que mi cuerpo se hizo sensible. Se rompería en pedazos si un vórtice tuyo, por pequeño que fuese, volviese a palparlo.

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