Dolió como duelen 50 puñaladas aún sin morir, como cuando el invierno espera a la primavera en un café sentado.
Muchos dices que estoy muerta, que mi alma se liberó de su castigo de estar en el cuerpo. Que deambulo de arriba abajo, en todas direcciones sin rumbo fijo, buscando un fin sin finalidad alguna. Que nada me importa y nada valoro mas que buscar algo que sustituya el hueco del alma.
Otros simplemente, dicen que estoy loca.
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