Google+

5 nov 2011

Cuando menos te lo esperas, quién menos pensaba que te podría dar una apuñalada te la da.
Pero no una cualquiera, sino la más grande, la que más duele.
No es en sí una apuñalada con un cuchillo, una navaja o algún objeto derivado, sino un palo, una decepción, la más punzante decepción.

No hay comentarios: