Odio despertarme y pensar, hoy está todo mal.
Odio que estés mal.
Es una sensación de impotencia mezclada con rabia, pero lo peor de todo es el no poder hacer nada.
Cosas que teniéndote a mi lado solucionaría con un abrazo, un beso o una simple caricia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario