Sabía en lo que se metía, pero aún así apostó por ello, creía en ello, tenía fe.
Se embarcaba en una aventura difícil y compleja, con más baches que planas superficies. Sin embargo, no le importaba, siempre le gustaron las cosas difíciles.
Tampoco le preocupaba, porque tenía confianza en que podían con todo aquello.
Contaba con buscar o crear ese mundo en el que pudieran ser felices, en darse una nueva oportunidad sin permitir que se volviera a escapar.
1 comentario:
Los "cosos" difíciles son los que más recompensa tienen, ¿no? Qué bonito. :)
Publicar un comentario