Por razones que vete a saber quien sabe... por un casual, una persona aparece en tu vida, te interesa esa persona, la vas conociendo, incluso empiezas a hacerte un hueco entre las nubes para vivir en ellas, donde nada más te importa que el estar con esa persona.
Lo demás está de más, haces de ella un vicio. Sano, pero vicio.
Vives con intensidad, te faltan horas para estar con ella, nunca es suficiente.
Aparecen las peleas y las discusiones, es como si te arrancaran de cuajo una parte de ti, como si te faltara algo. Siempre corriendo el riesgo de que no se arregle y sea el fin.
Cuando esto ocurre, bajas de la nube, te enfrentas a la realidad de las cosas. Y la realidad no te gusta, prefieres caerte de las nubes, a un pozo sin fondo y esperar.
Tal vez esperar a nada, pero esperar.
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