... que entran en nuestra vida
y están destinadas a irse.
Pero nunca se irán como vinieron . Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita casualidad, está destinado a irse de ella, porque hay personas que no se pueden retener, y se van fruto de una bonita desilusión, de una bonita decepción, de un bonito malentendido... A pesar de que sabemos que hay personas que vienen para irse, siempre empezamos a cogerles carño
Nos gusta fantasear con que no se irán o con que, cuando llegue el momento en el que tienen que irse, decidirán quedarse.
Aunque luego esas fantasías se vuelvan en nuestra contra y nos digan:
"eh! soy sólo una fantasía".
Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita amistad, y se vaya de ella tan de repente que no te de tiempo a retenerla, a cogerla del brazo. Quizá es que la amistad no era una amistad grande.
A veces esa persona que llega a nuestra vida nos hace daño. Y entonces deseamos que se vaya y cuando se va nos deja un vacío extraño. Eso también pasa. Las personas a veces hacen daño, pero quizá dejarlas marchar, puede traer un dolor peor consigo.
Y qué complicado es pedirle a alguien que no se vaya... ¿verdad?
y están destinadas a irse.
Pero nunca se irán como vinieron . Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita casualidad, está destinado a irse de ella, porque hay personas que no se pueden retener, y se van fruto de una bonita desilusión, de una bonita decepción, de un bonito malentendido... A pesar de que sabemos que hay personas que vienen para irse, siempre empezamos a cogerles carño
Nos gusta fantasear con que no se irán o con que, cuando llegue el momento en el que tienen que irse, decidirán quedarse.
Aunque luego esas fantasías se vuelvan en nuestra contra y nos digan:
"eh! soy sólo una fantasía".
Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita amistad, y se vaya de ella tan de repente que no te de tiempo a retenerla, a cogerla del brazo. Quizá es que la amistad no era una amistad grande.
A veces esa persona que llega a nuestra vida nos hace daño. Y entonces deseamos que se vaya y cuando se va nos deja un vacío extraño. Eso también pasa. Las personas a veces hacen daño, pero quizá dejarlas marchar, puede traer un dolor peor consigo.
Y qué complicado es pedirle a alguien que no se vaya... ¿verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario